INTIMIDAD

Palabras a golpes de fuego.
Sensaciones que explotan por emerger.
Opresión en el pecho por sentir.
Lo bueno y lo malo de ser yo.

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domingo, 9 de octubre de 2011

Esperando el final.


Tengo 92 años.
Mi mujer murió hace dos meses.
La fuí a despertar, como todas las mañanas después de hacer el café... y no respondió, no me contestó.
Estaba fria, helada, con un helor que no noté mientras dormía a su lado por la noche.
La contemplé un rato.
Su cara reflejaba una paz como si nunca hubiera sufrido nada.
Y me dejó.
Sabíamos que cualquier día, cualquiera de los se se marcharía. Estábamos preparados pero eso no quitó esta sensación de vacío, de soledad.
Se fue. Y ya de ella no queda nada. Casi no quedo ni yo.
A mi edad, lo único que queda lúcida es mi razón. Mis ojos casi ya no ven. Mi cuerpo está todo tembloroso. La respiración apenas llega al pulmón.. mucho menos al corazón. Pero sigo consciente, despierto, presente en todo lo que ocurre a mi alrededor... y en mi interior.
Y ahora ya, sí que no pasa nada.
Los hijos decidieron lo que era mejor. Aquí estoy, en este geriátrico, atendido, cuidado y... muerto.
Muerte es lo único que me espera.
Estando con ella, con la que se fue y me dejó, el uno por el otro era como una obligación querer vivir. Y ahora ya no queda nada.
Solo pasas los días... vegetando.
Y esperando que cualquier día caiga sobre tu cuello la guadaña del vigilante del más allá.
Ya no aspiro a nada. Ya no hay nada que pueda madurar. Lo que tenía que hacer, lo hice en vida, cuando había que hacerlo, con ganas y fuerza. Ahora, ya no queda nada.
Y me pregunto tantas veces:
¿Para qué vivir una vida tan larga? ¿Qué hay más que hacer cuando en verdad no queda nada por hacer?
Toda la vida aprendiendo (ahora no sé el qué), corriendo (como carrera de obstáculos para no llegar a ningún sitio), intentando vencer la apatía, el desánimo, el cansancio, el miedo a no hacerlo bien...
Primero los estudios, el trabajo luego. Llega una mujer y con ella, al poco, los hijos.... después los nietos.
Dejas de ser útil y sigues andando, por miedo a caer, sin saber hacia donde, hasta cuando...
Y al final ves que nada es para tanto. La vida no es para tanto. Tantos miedos, tantas preocupaciones, tantas ambiciones... cuando llegas al fin, no queda nada. Seguro que si hubieras vivido una vida diferente, posiblemente llegarías igual a donde yo ahora me encuentro: en la recta final, a la espera del último viaje.
Las risas y los llantos vienen y van como las estaciones del año sin que las puedas evitar... y que nada dura cien años.
Que llega un día en que solo vives esperando el día que te tengas que ir. Y que le temas o no a ese paso, el dolor está aquí... no al otro lado.
¿Será hoy? ¿Será mañana? Que triste espera cuando ya no queda nada.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Contra corriente


Desde hace muchos años tengo la sensación de ir contra corriente.

Y no es tan solo una sensación, porque en muchos casos reconozco que también es una realidad.

Pero no es una opción escogida al azar, sin ton ni son.

Suelo inclinarme hacia un sentido u otro en cualquiera de las decisiones que he de tomar cuando entremezclo mis diferentes percepciones: la racional, la emocional y la intuitiva.

Sea como sea, por como yo soy supongo, mis elecciones no son convencionales... más bien extrañas y sin sentido para la mayoría.

Pero para mí, una vez tomada una postura, es inevitable seguir ese camino.


Hace unos años, consultado con una persona rica en conocimiento humano, en mi presencia le dijo a un familiar mio refiriendose a mi:

¿Nunca habeis considerado la opción de que ella es la que va en el buen sentido y el resto del mundo ha perdido el norte?

Nunca me había sentido tan entendida y acompañada.

Necesitaba que alguien, aunque tan solo fuera una sola persona, viera que mi camino tenía un sentido, fuera de lo común, pero sentido.


Que conste que aunque no tenga el apoyo mayoritario soy como soy porque no puedo ser de otra manera (no tengo argumentos suficientemente sólidos para cambiar mi forma) y aunque es una forma de andar solitaria y muchas veces agotadora, en mi interior me siento muy conforme con mi forma, coherente con mi filosofía de vida, tenaz y firme en mis creencias.


Acostumbrarse a caminar sola no significa que de vez en cuando no nos guste que alguien nos acompañe un tramo del camino. Yo no peregrino. Yo hago camino. Aunque solo me sirva a mí.


domingo, 5 de septiembre de 2010



Araño al tiempo en su cara

Pero él me devuelve la risa burlona

De quien sabe que no pierde nada.


Rio absurdamente

Mientras los otros creen

Que "todo está bien en mi mundo".


Más internamente

Desgarros de dolor crecen

Cuando siento que dejamos de sentir juntos.


Es la hora mala,

La hora peligrosa

En la que sientes vacío

De no ser el rio

Que arrastró la corriente.


martes, 31 de agosto de 2010

Hoy necesito un abrazo


Hoy necesito un abrazo.
Un abrazo de esos donde te metes y te quedas.
Acurrucada, protegida, segura... sin miedo a nada.
Hoy necesito un abrazo
que me permita no tener que pedirlo,
que me de la tranquilidad de no tener que decirlo,
que me exima de toda responsabilidad.
Hoy necesito un abrazo,
de piel con piel,
sin que la piel sea nada más que éso, piel.
De alma con alma,
que se entiendan sin decir nada.
Hoy necesito un abrazo
que me aleje de la guadaña,
que unas veces mata y otras corta,
de la soledad odiosa,
esa que me acompaña
cuando estoy sola
sin querer estarlo.
Hoy necesito un abrazo
lleno de magia, de luz, de calma,
de silencio, de paz, de nada.
Y fundirme, y perderme,
y soñar eternamente...
Que la vida rie, mientras otros duermen.

lunes, 9 de agosto de 2010


Esa niña que soy yo misma
Ausente durante tanto tiempo
Mira pasar la vida delante de ella
Sin poder hacer nada...
...tan solo, estar.

No rie, no llora, no dice nada.
Su semblante triste lo dice todo:
Se olvidaron de ella demasiado tiempo
Me olvidé de ella casi siempre.

Y sin embargo, sigue tan presente
Cuando menos te la esperas
Aparece grandilocuente
Con su mirada desafiante
Sin levantar un palmo del suelo.

Y me hace añicos
Verla...
Saber de su existencia olvidada...
Sentir como siente que no es... nada.

Me da pena mi pobre niña
La que va y viene
con los ojos perdidos
cansados de no vivir
la vida que se merece.

Hija del olvido.

jueves, 7 de mayo de 2009

AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!!!!



Me siento tan y tan perdida.

Veo la vida pasar,

intento meterme en ella...

pero no tengo fuerzas.


Me involucro con ésto y aquello,

voy y vengo,

estoy pero soy invisible,

y el mundo gira y gira sin parar.


Quiero gritarrrrrrrrrrrrrr!!!

pero mi garganta se cierra,

no consigo articular palabra,

no se donde estoy.


Tantas cosas para poner en orden

que mi cabeza va a estallar.

Todo empezado,

nada acabado.

Y vienen y viene más.


Todo se me hace grande

y maldigo mi mediocridad.

Quiero escapar de mi pesadilla

pero cada vez me atrapa más.


¿Cuándo será mañana?

¿Cuándo el destino cambiará?

¿Cuándo podré mantener mis ganas

de vivir y de brillar?


Quiero hacerme pequeña,

desaparecer en la inmensidad,

no volver a mirar a la cara,

esconderme en la soledad.


Ojalá desapareciera del mapa

sin dejar nada atrás.

Ojalá todo fuera un mal sueño

que se olvidara al despertar.



domingo, 26 de octubre de 2008



Algo incomprensible me está sucediendo.

Cuanta más paz interior siento dentro, más reflejo de frialda expreso.

El mundo me mira con desprecio.

Prescinde de mi, por que es más cómodo dejarme atrás que entrar dentro.

Mujer dura, fria, seca y tajante. Distante.

Y sin embargo siento un corazón latiendo, cálido y amante.

Doy y regalo abrazos pero a cambio recibo miradas de hielo.

Cariño, respeto y afecto ofrezco... y el olvido es el precio.


Tantas y tantas personas que voy conociendo,

tantos y tantos recuerdos.

Momentos vividos, con cariño y sentimiento.

En la distancia o en el encuentro.

Pero cada día el Universo me dice que todo es pasajero.

Que solo intereso un momento.


Hay montones de complejos.

Y a medida que yo los supero...

...ellos me van venciendo.

Estoy en paz pero grito por dentro

por que vivo en un mundo disperso

donde no soy más que agua de mayo

que no se recuerda en verano.


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¿Dónde está mi lugar en este momento?

¿Cómo seguir caminando si no hay sendero?

¿Deberé retomar el antiguo camino que me llevó al destierro?

¿Pregunto al viento o mejor mi silencio ha de ser eterno?


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Paisajes hermosos dibujo en mi pensamiento.

Colores bellos de otoño son mi espectro.

Vida relajada de momentos, instantes etéreos, que desaparecen al momento.

¿Dedicarlo al cielo o al infierno?

¡¡¡Que alma atormentada llevo dentro!!!


viernes, 22 de agosto de 2008

Agosto


El verano, y más concretamente agosto, no me hacen sentir "en mi salsa".
Todo está como descontrolado: la gente se marcha de vacaciones, los horarios se rompen, no hay un ritmo establecido, todo se improvisa, aquello que durante el año te acompaña y te llena.. ahora está parado, vacío, ausente.
Me gustan las vacaciones, como al que más, pero las vacaciones en agosto, para mí, no son tan sabrosas como las vacaciones fuera de temporada. A mi me encanta hacer vacaciones en octubre, cuando todo está aposentado después del agobiante agosto y del "recolocado" septiembre. Es el tiempo en el que el calor ya se fue, el fresco ha llegado pero el frío aun queda lejos. Los campos y bosques empiezan a tornarse amarillentos, anaranjados, rojizos... los suelos se llenan de hojas, de abono para la próxima vida.
En verano estás como "obligada" a hacer vida social, salir a la calle, ir a la playa (cuando se la tiene cerca), ...
Y qué pasa con la gente como yo a la que el calor agobia, me deja sin fuerzas, me quita las ganas de nada...?? excepto en la noche... noche que me encanta sentir y vivir hasta casi el amanecer, por que como no hay que madrugar (teóricamente) pues aprovechas más de la cuenta... y luego trastocas de tal manera el horario que ya no sabes si vives el dia o la noche, si duermes de dia o de noche, si la vida está con el sol o con la luna...

En verano me pierdo, me descentro.. no me gusto... ni me gusta la vida que llevo. Noto demasiado la ausencia de la gente de la que me rodeo habitualmente. Me perjudica más de lo que me beneficia el no tener obligaciones que me marquen un ritmo cotidiano.

No me gusta agosto!
...por eso ando tan perdida que casi ni escribo.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Petición al Universo


Tan solo hace falta más tiempo.

Esta sensación entre agobio y satisfacción sé que es el camino correcto.

Recuerdos de un tiempo pasado.

Dejar fluir el día... con su noche.. con su aburrimiento.

Cansándome de no hacer nada,

buscando el momento en que todo se ponga en movimiento

por propia inercia, por puro deseo.


Necesito más tiempo, Universo.

Regaláme una vida entera de momentos vacíos

para poderlos llenar desde dentro.


Hoy no salí de estas cuatro paredes en todo el día.

Me moví a destiempo.

Abrí los ojos cuando el sol ya llevaba rato luciendo.

Cambié la cama por el sofá.

Y me seguí perdiendo en el tiempo sin tiempo

dejándome divagar en ningún pensamiento.


Cuando el sol empezó a menguar

cuando el cielo se tiño de negro

es cuando empezó a crecer mi necesidad

de hacer algo, de oir rumores nuevos.


El teléfono siempre presto

a contactar con alguien externo

que te devuelve a la realidad.

Y necesito compensar este silencio

que solo rompe el aburrimiento.


Y aunque parezca ilógico e irracional

es lo que más deseo.

Disfrutar mucho más

de este tedio

que hace que me meta dentro

cuando fuera no encuentro.


Ojalá el tiempo

se detuviera en el reloj

no avanzaran sus manecillas

aunque el mundo siguiera girando sin parar

para poder alargar

este estar pero no estar,

este entrar sin ser consciente de a donde entro.


Comunión entre alma y cuerpo

me relajo por fuera, me destenso por dentro.


Un verano más

sueño con aquel que hubo un tiempo

que me trasladó

a un mundo bello

radiante de felicidad

donde solo estaba sola

conmigo y mis sueños.


domingo, 20 de abril de 2008

Hoy es noche de luna llena.
Hoy no estaré contigo.
Me ausento en mi vacío.
Hoy quiero encerrarme en mi soledad.

Anoche te eché de menos.
Deseé dormirme escuchando tu susurro.
Como lo hice la noche de anteayer.
Aunque era más mío que tuyo.
Ese querer.

Lágrimas recorren mi rostro.
Quiero dejarme vencer.
Por el llanto y el dolor.
Que me produce no tener.
No tenerte a mi lado.

Te sueño y te extraño.
No se quien eres.
Creo que te invento.
A pesar de tener rostro.

Y creo saber que no soy para ti.
Como tú no eres para mí.
Me gustaría creer que no es así.
Me muero por sentir que no así.
Por que la noche se hace larga.
Y el día también.

Te busco en la nada.
Te sueño una y otra vez.
Tus labios en mi boca.
Tu cariño en mi piel.

Imagino que lees mis palabras.
Como se que algún día puede ser.
Y sabes que hablo de ti.
Y sabes que deseo sentir tu abrazo.
Abrazo de oso, de leche y miel.
Y tus palabras susurrandome.
Diciendo "eso está muy bien".

Y sin decir nada me buscas.
Vienes a buscarme.
Y me abrazas, calladamente.
Solo sintiéndome.
Solo sintiéndote.




Hoy necesitaría unos brazos en los que refugiarme.

Es una de esas noches en que no me quiero acostar por no encontrarme una cama vacía.

Y tengo miedo.

Hace un tiempo decía: tengo miedo a no tener miedo.

Por suerte, tengo miedo. Pero ese miedo me altera en la quietud.

Quiero sentir, experimentar, vibrar, vivir... pero... creo que le estoy poniéndo puertas al campo.

Eso, en teoría, debe ser bueno, conveniente. Pero me entristezco cuando retengo mis ganas de volar. Estoy cansada de emprender el vuelo y estrellarme en el vacío. Estoy cansada de eso. Pero a la vez, me muero por volar.

Alguien me presta atención y vuelo. Pero ahora no me dejo. No quiero elevar mi vuelo. Tengo miedo. Me da miedo sufrir de nuevo. Me da miedo equivocarme, no saber elegir, escoger, saber lo que es acertado de lo que no lo es.

Mejor me voy a dormir. Debe ser el cansancio que me hace desvariar.

Buenas noches soledad.

lunes, 24 de marzo de 2008

Días de paz


Balance de estos días de fiesta: EXCELENTE!

Ahora mismo miro atrás, en estos últimos cuatro días y la sensación que tengo es de gran satisfacción. Ya conté lo que había hecho el viernes y sábado santo, sin tener palabras, pero lo conté. Y en cuanto a este domingo y lunes festivo todo se podría resumir en: ESTAR EN CASA.

Estar en casa, con mi hija, sin prisas por hacer nada, disfrutando de tan solo estar, compartir juntas, jugar, ver una película, pintar mandalas, conversar... besarnos, hacernos cosquillas, decirnos "te quiero"...

¡Que dulce regalo nos hace a veces la vida! Buscamos muchas veces la felicidad fuera, por ahí, en actividades, viajes, compañías.... y cuanta verdad hay en que la felicidad está dentro de cada cual, en el interior. Con las cosas más sencillas podemos ser tan auténticamente felices como con todas esas que nos son difíciles de conseguir.

En mi entrada de ayer hablaba del disfrute que una misma puede sentir. En como percibir en la mano de una, una mano amiga. Un comentario dejado por JuanMa ("Es genial que te quieras, pero no te conformes con eso ¿eh?") me ha hecho pensar. Ahora me siento bien, aun estando sola (algo bastante extraño en mí a quien siempre me ha gustado estar acompañada), no buscando compañía, no dejandome arrastrar por deseos ni aventuras fugaces. Aunque más fría me siento más centrada. Se que estoy haciéndolo bien, que entrar dentro de mi y quererme hará que a mi vida solo lleguen personas que me amen y respeten. Que cuando no nos ahoga el no querer a nadie en concreto permite querer más a todo el mundo. Y que no es que me conforme con estar sola sinó que ahora espero que aparezca aquel que SEA el que ha de ser. Y para eso doy tiempo, dejo espacio, libero... y amo.

domingo, 23 de marzo de 2008

Momento deliciosamente íntimo


Hace unos días aproveché la ocasión de estar sola todo el día en casa para dedicarlo a mi. Hice muchas de esas cosas que me gustan hacer pero que no siempre puedo. Levantarme cuando me despertara, sin poner el despertador. Tomar mi vaso de leche con cola-cao sentada en el suelo del balcón aprovechando los rayos de sol que llegaban primaverales. Me tumbé en el sofá, sin tele, sin música, sin hacer nada.. solo estar. Cuando tenía hambre comía sin mirar el reloj. Cuando tuve ganas me di una ducha y con ella un ritual que no siempre puedo hacer: recorrer mi cuerpo entero con aceites corporales, hidratándolo y acariciándolo. Durante casi toda mi vida he dicho que las propias manos de una no acarician igual que las ajenas, que mi cuerpo no reacciona igual a unas manos cualquiera que a las mías. Pero será que aprendo a vivir conmigo misma a solas que poco a poco empiezo a gozar de otra manera. Mis manos se sorprenden al provocar estremecimientos donde antes nada conseguía sacar.
Disfruté tanto ese momento que sin darme cuenta me arrullé en el seno de mi piel y empezó un llanto lento de placer. Mi mano acariciaba mi cara y me decía cuanto me quería; que tierno cobijo de mi cara en mi mano... como si de una criatura se tratara. Y el llanto fué creciendo, sintiéndome protegida y arropada, asombrándome al comprobar como mi corazón era capaz de amar aun habiendo sido tantas veces recompuesto tras las roturas que ese sentimiento me había provocado. A más de una persona en mi pasado le había contado mi forma de entender como se cuida el amor:
"el amor es como un jarrón chino de porcelana: cuando te lo regalan o lo adquieres, lo pones en el mejor lugar de la casa, para lucirlo para verlo bien. Hay que cuidarlo limpiándole el polvo con mimo. No se puede poner sobre una peana inestable pues cualquier golpecito lo puede hacer caer... y si cae, ese jarrón JAMAS podrá volver a ser un jarrón de porcelana chino, pues la rotura no se puede esconder por muy bien que se pequen los pedazos." Pero eso no había sido impedimento para que todos mis jarrones de porcelana china se hubieran hecho añicos al caer al suelo por ponerlo en la peana del desinterés.

Y mi emoción esta vez era que sentía dentro de mi ser tener un nuevo jarrón de porcelana chino que solo yo podía romper. Y sé que no lo haré.

lunes, 4 de febrero de 2008

Hoy, solo hoy.




No soy consecuente.

Intimidad para mí siempre ha sido silencio.

No hablar.

No contar.

Mantenerme en mi centro sin dejarme vulnerar por mi mismo incierto destino.

En parte me averguenzo.

Otras me da miedo hacer caso a mi ego.

Silencio.

Cállate!

Medita, respira, llora o rie por dentro.

Pero no dejes traspasar la frontera de tu cuerpo.

Hoy tengo un lamento, no quiero ser la "pobre de mi".

...pero hoy me siento por los suelos.


No pasa nada... solo es un mal momento.


martes, 15 de enero de 2008


Que nadie se lleve a engaño.
Mi optimismo, mi alegría, mi estado semi-eufórico de este último tiempo no me hace estar ciega. No me deja colgada del limbo sin ser consciente de las otras realidades de mi vida.
Muchas de las cosas que me bajan de mi nube rosada son las mismas cosas de siempre.
Siempre han estado ahí. Trabajo una y otras vez en ellas para que no se conviertan en un lastre que impida mi avance.
Hoy, una de esas realidades se me hace presente. Muy presente. Es la misma de siempre pero hoy se me hace más difícil esquivarla.
¿Por qué los hombres huyen de mi?
¿Por qué se asustan y se van, unas veces diciendo adiós y otras tan solo desapareciendo?
Mi relación con el sexo masculino es extraña. Siempre me he sentido cercana. Cada día que pasa siento más que puedo ponerme a su nivel y entenderlo, saber como piensan y actuan, como reaccionan, como sienten y padecen.
En mi trabajo de paz interior he fumado la pipa de la paz con ellos para guardar el hacha de guerra y no vivir en el rencor, en el resentimiento, en la recriminación. He aceptado como lección de mi aprendizaje de vida las experiencias que me ha tocado vivir con cada uno de los hombres con los que me he cruzado. He perdonado y justificado conductas, buscando tan solo la responsabilidad de mis propios actos en mi relación con ellos. Pero sigo sin entender, mejor dicho creo que sigo sin aceptar que los hombres con los que me cruzo huyan, desaparezcan, me esquiven.
No voy a entrar en el juego de sentirme mal por ello. Juego en el que he vivido gran parte de mi vida. Ahora tengo claro que si no hay hombre que sea capaz de estar a mi lado, de aceptarme y respetarme, de admirarme y apoyarme, de confiarme sus deseos, sus anhelos, sus miedos; si no se cruza en mi camino aquel que me complemente sin ahogarme, sin asfixiarme; si he de esperar a otra vida para encontrarlo… no voy a dejar de ser yo. Tal y como soy. Ésta que cada día se reafirma más en su condición de mujer.
Pero sigo deseando encontrarte y compartir el camino juntos.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Piel

Hacía días que no tenía ocasión de SENTIR la noche como la suelo sentir... así, a estas horas, en el silencio, en la soledad...

Las lágrimas quieren salir, se agolpan esperando que les de rienda suelta, golpean la puerta para que me deje llevar en ese lamento....


DESEO, BUSCO, ANHELO.... ABRAZOS y BESOS.

¿Cuándo te encontraré?
¿Cuándo llegarás a mí?
¿Cuándo saciaré mi sed?
¿Cuándo recorreré tu cuerpo con mis manos?
¿Cuándo tus labios me amaran con besos?
¿Cuánto falta?
Me desespero.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Quiero enamorarme



Todo está bien, en su sitio.

No pasa nada, nada de lo que preocuparse.

El silencio es agradable.

El sonido también.


Me rodean seres maravillosos, amorosos, que me tiñen la piel con colores hermosos.

Respiro, y soy consciente de mi respirar. Mi vientre sube y baja. Se hincha y deshincha, llenándose y vaciándose al compás.

Camino serena.

En medio de la nada y del todo.

Siento.

Alegría y remordimiento.

No hice los deberes

Pero es que siento dentro ese agujero.

Ese vacio que me dejaron aquellos besos.

Normalmente lo tapo, lo escondo, lo engaño.

Pero hoy, no puedo.

He paseado por el otoño

y mis hojas cayeron a un mar tremendo.

Quiero enamorarme,

sentir que siento.

Compartir, reir, comerme un caramelo...

Sé que nunca es perfecto.

Pero anhelo sentirlo dentro.

Quiero enamorarme madre!!

Quiero tener un compañero...

domingo, 28 de octubre de 2007

Lágrimas


¿Por qué aparecen estos días, así, súbitamente, en cualquier momento, sin previo aviso, sin explicaciones?..
¿Por qué esas lágrimas secas, desde el interior de mi ser, llorando p'adentro, sin gemidos ni espasmos, dolorosas por infructíferas?...


"Al alba, al alba"


cantaba Rosa Leon allá por mi juventud


"Si te dijera amor mío que temo a la madrugada"


el peor momento del día,


"No sé que estrellas son esas que hieren como amenazas"


"Y sé que sangra la luna, al filo de su guadaña"


"Presiento que tras la noche, vendrá la noche más larga"


"Quiero que no me abandones, amor mío al alba"...



La misma guadaña de entonces, me hiere ahora...


Pero...


Ha llovido mucho desde entonces...

Ahora ya he crecido, aprendido, madurado....


Pero...

Siguen cayendo lágrimas en la madrugada... y a lo largo del día, cuando menos me lo espero.


domingo, 21 de octubre de 2007

Las cuarentonas


Tengo en la memoria mis días de descanso cuando era una niña.
En otoño, invierno... en casa.
Mi padre escuchaba en la radio los partidos de futbol, mientras mi madre planchaba.
Yo pasaba la tarde, con su oscurecer lento, dibujando a lápiz. Me gustaba copiar láminas (nunca supe de donde salían) de paisajes. Árboles estilizados sobre peñascos marinos con pequeñas casitas al fondo.
Recuerdo el color de la tele: siempre en blanco y negro. Y sin más emisoras que ver que la que había. No había discusión. Todo parecía bien. Por que no había más. Ni tan siquiera se podía imaginar el futuro multiple de posibilidades.
Y especial recuerdo guardan aquellos días en los que se iba la luz. Iluminados por tambalenates velas se sacaban las cajas con las viejas fotos y se revisaban, explicando historias de gentes desconocidas para mí pero de las que mis padres hablaban como si de una novela se tratara.
Entre todas aquellas fotos, siempre aparecía alguna de alquellas viejas solteronas. Aquellas mujeres que a los treinta años ya eran mayores para casarse, pero que si no lo hacían antes de los cuarenta, jamás lo harían. Se quedarían para "vestir santos".
La imagen proyectada hoy en día en mi mente de aquellas mujeres es la de unas señoras embutidas en sus vestidos cerrados hasta el cuello, con medias opacas y zapatos de bajo tacón. Pero lo que más me viene a la mente es su mirada. Su rostro casi sin arrugas pero sin expresión. Tristes y apagados. A la vez, resignados.
Tengo la sensación de que aquellas mujeres ya no tenían ilusiones. No esperaban nada de la vida.. Tan solo, posiblemente, ver crecer a los hijos de los hermanos. Cuidar de los padres hasta sus últimos días. Y sentir las risas y bromas de los más jóvenes ante su soledad.
Pero ahora, ahora que yo ya he pasado esa edad y que no estoy casada, siento como en mi interior todavía fluye la sangre. Sigo teniéndo ilusiones y deseos . Sueño con encontrar compañero de camino con el que hacerme "mayor". Muchas veces, en mi soledad, siento como mi cuerpo se estremece deseoso de placer.
Pero hoy, con la bajada de temperaturas, con el desear estar en casa, cálidamente acurrucada en el sofá con una manta viendo una película... me ha pasado por la mente:
-¿Y si el resto de mi vida es éste? No soñar. No desear. No buscar. No estremecerme.
Ha habido un momento que he sentido que mi vida seguirá en soledad. Y aunque ahora sienta que no podré acostumbrarme, sé que si así ha de ser, será.
Me quedaré sentada en mi casa, acurrucada con una manta, viendo una película... haciéndome mayor y acostumbrándome a mi soledad, como aquellas viejas cuarentonas.
Solo el tiempo lo dirá.

sábado, 20 de octubre de 2007

La tristeza de la noche


¿Por qué mi alma se inquieta tanto en estas horas de la noche?
¿Por qué soy la guerrera sin armas que gana batallas durante el día y en la madrugada me arrugo como hojarasca de otoño esperando ser abrazada por el frío invierno para no sentir hasta una nueva primavera?

No quiero sentir esta tristeza.
No quiero morir en esta pena.
No quiero buscarte por la calle,
escrutando miradas en rostros anónimos,
que pasan de largo tirándome a la cara mi transparencia.

Sueño contigo amado desconocido.
Te necesito tanto!!
Deseo tus abrazos y tus besos.
Y dormir acurrucada en tu pecho.
Sintiendo el latir de tu alma.
En la satisfacción de mi lecho.
Soñarte sin rostro, sin cuerpo ni mente.
Sueño contigo sin saber como eres.
Pero sé como seré yo cuando esté contigo.
Lejos de este azul frio.
Alegre como un desafío.
Vital como aquel navío
Que surcó un mar bravío.

Sueño contigo....

... ¿Donde te has metido?

Regalos que recibo