INTIMIDAD

Palabras a golpes de fuego.
Sensaciones que explotan por emerger.
Opresión en el pecho por sentir.
Lo bueno y lo malo de ser yo.

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lunes, 9 de agosto de 2010


Esa niña que soy yo misma
Ausente durante tanto tiempo
Mira pasar la vida delante de ella
Sin poder hacer nada...
...tan solo, estar.

No rie, no llora, no dice nada.
Su semblante triste lo dice todo:
Se olvidaron de ella demasiado tiempo
Me olvidé de ella casi siempre.

Y sin embargo, sigue tan presente
Cuando menos te la esperas
Aparece grandilocuente
Con su mirada desafiante
Sin levantar un palmo del suelo.

Y me hace añicos
Verla...
Saber de su existencia olvidada...
Sentir como siente que no es... nada.

Me da pena mi pobre niña
La que va y viene
con los ojos perdidos
cansados de no vivir
la vida que se merece.

Hija del olvido.

martes, 28 de octubre de 2008


El árbol nace siendo una brizna, un tierno brote.
En sus inicios es una nueva vida débil, luchadora, con un propósito, con un proyecto.
A medida que consigue superar los inicios va arraigándose más y más en la tierra que lo sustenta.
Recibe la brisa del viento, los rayos cálidos del sol en primavera, la humedad del rocío...pero también la fuerza del vendaval, el calor abrasador del verano, el helor del invierno.
Y a pesar de todo ello, sigue adelante en su cometido: crecer, crecer y crecer.
Puede estar acompañado de otros árboles como él, o puede encontrarse solo en la vereda de cualquier camino. Seguirá ahí impertérrito independientemente de la compañía o la soledad pues de una forma u otra crecerá hasta convertirse en un hermoso y majestuoso árbol centenario.
Ahora ya tendrá la fuerza suficiente para no temer ni al viento, ni al sol, ni a la lluvia.
Ahora disfrutará de la vista, de la compañía de los pájaros en sus ramas y aprenderá a desprenderse de sus hojas muertas cada otoño para poderse adormecer y reservar energías para la primavera siguiente.
Sonreirá al ver a unos enamorados bajo su copa entregando su amor al espectáculo de la vida.
Y solo la mano de un humano podrá truncar sus sueños. Solo la fría cuchilla de una sierra hará que llore resina cuando sienta su fin cercano, antes de convertirse en la leña que abrigará esos cuerpos tan delicados.
Pero habrá cometido su propósito. Habrá hecho realidad su proyecto. Habrá llegado a la sencilla misión de proteger, dar cobijo y servir como alimento de hoguera de esos seres que no siendo tan grandes como él tienen la capacidad de ser amos y señores del mundo.

Árbol querido, en cada trozo de leña te veo, te siento y agradezco al Universo entero tu existencia, tu energía y tu entrega.

En mi próxima vida quiero ser ÁRBOL.

jueves, 3 de enero de 2008

Frio


El invierno... siempre me ha gustado el invierno... hasta que me vine a vivir a esta casa.

El invierno... a través de una ventana... con su lluvia y con su viento... Me gusta el invierno.

Pero...

Es duro llegar a casa y sentir frio. Se te cuela hasta en el alma. Te desganas. Te apagas. Te hielas.

Pero no tienes frio en el alma, no. Tan solo en el cuerpo. Y el cuerpo se habitúa. Aunque se mantiene en ese duelo. Lo acepta y lo rechaza. Las manos y los pies frios. Da igual los patucos que te pongas. Da igual si vas en zapatillas o en botas.

Estar en casa ya no es placentero. Casi que mejor estar en la calle. Tal vez por eso, casi no entro.

Pero llega la noche. Y vuelves a tu agujero. Frio.

Me gustan estos aguaceros. Caer el agua en el invierno. Mira que son molestos!!! Pero cuanto los agradezco. Por que cuando llueve, el frio es menos intenso.

No puedo recibir visitas. Se me congelan dentro.

Nadie viene a verme. Y menos con este tiempo!

¿O seré yo que llevo el frio dentro?


Ante esto es cuando siento que soy de las que poco tengo.

Tan solo el frio invierno metido en los huesos.




Regalos que recibo