Una nueva apertura a mi consciencia:
Controlar y dominar la influencia de la valoración que hacen los demás sobre mi persona es una de las prioridades ahora en mi vida.
Habiendo hecho un análisis del porqué "necesito" la aprobación de los demás en algunos de los campos de mi vida, me he dado cuenta que he esperado siempre sentirme valorada y querida. La forma en la que yo creía, desde niña, que me iban a querer más era siendo "perfecta". Así pues, durante casi toda mi vida mi nivel de exigencia para conmigo misma en relación a algunas personas concretas ha sido muy alto. Me exigía y exigía sin parar más y más. Nunca llegaba al límite. Siempre creyendo que podía hacer o dar más. Y evidentemente, nunca estar satisfecha a donde llegaba. Y siempre la sensación de insatisfacción por no llegar al máximo de las posibilidades (irracionales). Y claro, ese sentir, en vibraciones, lo transmitía a
l@s destinatari@s de mis actos. Y por supuesto, como yo no me sentía satisfecha, los demás tampoco. Era lo que yo enviaba lo que me era devuelto. Mi exigencia ha sido tal que como nunca he llegado al tope (no existe el tope pues siempre creía poder llegar a más) por lo que mi estima, mi amor propio, siempre estaba de caída. Siempre esperando la aprobacion de los demás para sentirme bien, reconfortada por el trabajo bien hecho. Pero siendo yo la primera que no me aprobaba, no podía venir reconocimiento alguno. Y cuando el reconocimiento venía, la incredulidad por desconfianza. ¿Qué interés oculto había en valorarme? ¿Cómo podían alabarme o elogiarme si yo ya no me sentía satisfecha con el trabajo hecho? En definitiva: el pez que se muerde la cola de la insatisfacción constante y la baja auto-estima.
Pues bien, como me he hecho consciente de ello, ahora
¡YA NO MÁS!Respiro hondo y trabajo en bajar mi nivel de exigencia, pues ahora
SE que lo que hago lo hago con corazón, por lo que bien hecho está lo que haya hecho, llegue a donde llegue. Que nadie me va a
QUERER más por hacer más o menos. El amor no estará valorado por el cuánto, sinó por el cómo.... y el cómo siempre es con entrega y pasión, por lo que no hay lugar a sentir que lo que hago es poco o es menos de lo que podría. Me relajo y dejo que cada cual piense lo que quiera, para yo poder dedicar más atención a
AMARME. Ahora cuido a mi ser, a mi alma, a mi niña interior, dándoles cobijo, cariño, ternura, amor y respeto. A cada parte de mi le adjudico el lugar que le corresponde, ni más ni menos que a cualquier otra parte,
CUIDANDO que todas coexistan en armonía y tranquilidad, para
VIVIR en equilibrio y felicidad.
Por todo ello,
ME regalo un ramo de hermosas flores... tan hermosas como yo.

¡¡Me encanta abrir los ojos y verme!!!