
Sigo siendo consciente de las concordancias en mi vida.
Estoy leyendo un libro... "Los martes con Morrie" de Mitch Albom. Me lo prestó un desaparecido amigo. Lo empecé a leer por hacer prácticas con el catalán (en ese idioma lo tengo) al empezar el curso. No me engancha(ba). Una novela más... Pero... Mira por donde... Empiezo a llegar a temas que ya me tocan más la fibra.
Hoy, uno de los capítulos que leí hablaba del miedo a envejecer. La mayor parte de la gente se resiste a hacerse mayor. No quiere dejar atrás la juventud. Piensan más en que cada vez les quedan menos días de vida que en que cada día ha vivido un día más.
El tal Morrie tiene una enfermedad degenerativa y está en avanzado estado de desarrollo. Tiene ochenta y siete años... y conversa con un antiguo alumno de como es el proceso de morir.
El alumno le pregunta que cómo puede estar contento con haberse hecho mayor, envejecer. Que si no envidia los jóvenes. Y el viejo sabio le dice que él es feliz por que ya tuvo en su momento dos años, cinco años, quince años, veintitres años, treinta y siete años, cincuenta.... Él ya ha vivido esas edades... y aunque ha perdido capacidades motrices, algunas sensoriales.. ha ganado tanto y tanto en experiencia y sabiduría... Dice que la gente que desea volver atrás es por que se siente insatisfecho con su vida.
Todo ésto me ha hecho recordar una peculiaridad mía desde que soy bien jovencita:
En el colegio mis amigas de infancia querían llegar a tener dieciocho años para ser mayores de edad... yo esperaba llegar a los veinticinco, que era la edad en la que pensaba que uno ya empezaba a ser mayor.
Cuando llegué a los veinticinco, mi próximo objetivo era alcanzar los cuarenta. Era el momento de la fresca madurez: sabiduría y fuerza.
Ahora que ya he pasado por esa edad, espero llegar a los sesenta y cinco: Se acabó la vida laboral. Vivir lentamente, saboreando el paso del tiempo.. con la vida resuelta pero con muchas cosas por hacer.
Después de eso, supongo que tan solo viviré cada segundo, sin más... A donde la vida me lleve, ya será un regalo.
Por supuesto, en ningún momento he deseado volver atrás... siempre hacia adelante. Desde el hoy.



















