INTIMIDAD

Palabras a golpes de fuego.
Sensaciones que explotan por emerger.
Opresión en el pecho por sentir.
Lo bueno y lo malo de ser yo.

jueves, 24 de marzo de 2011

A través de otros ojos

Llevo un tiempo que cuando deambulo por la calle observo.

Y observo como antes nunca lo había hecho..


Miro los árboles que bordean las calles, desde sus aceras.

Miro sus copas, ahora naciendo, inmóviles y estáticas,

Ignorados una y mil veces.

Y no dicen nada. Solo viven. Siguen ahí, años tras año,

invierno y verano.


Y me cruzo con la gente,

miradas ausentes

que no dicen nada

y sin embargo yo pienso

en qué piensa esa gente.


Mujeres diferentes, de todos los colores,

con vestidos chillones y crios a la espalda,

o con pañuelos cubriendo su cabeza.

Y me pregunto:

¿Pensará en las mismas cosas que pienso yo?

¿Cómo será su vida vista con sus propios ojos?



Y al conducir por la carretera,

al pie de todas esas casas,

cuando la noche cae y desde el interior se iluminan,

imagino cómo será vivir esas vidas,

en esos hogares,

con esas luces concretas

y esas decoraciones.


Tengo una curiosidad tremenda

por ser árbol y observarme;

por ser mujer de otro arraigo

y conocerme,

y por vivir en otros lugares, diferentes,

y entender lo que sienten.


Divagaciones sin más...

a las 23:23

2 comentarios:

40añera dijo...

Ni más ni menos, es un placer divagar llegar a imaginar que se siente en otra piel, como respira ese arbolo y como nos miran esos ojos que nos ven. Vernos desde fuera para mirar dentro es un auténtico placer
Un besote

alas de vida dijo...

Cuando salgo a caminar, veo esos árboles, y les hablo, les digo que yo les veo y que los amo, si alguien me ve caminar en esos ratos pensarán que paso junto a ellos ajena a que están ahí, más les hablo, al igual que a las montañas a lo lejos, es entonces cuando a veces siente que la montaña te abraza y te penetra.
Miro a la gente que pasea se cruza y que no se que piensan y a veces crees que te cambiarias por ellos, entonces recuerdo la peli de la chica del puente, cuando él le dice que cuando era pequeño miraba a través de su ventana creyendo que las personas que vivían en los edificios de enfrente eran felices, tenían otras vidas, y que se cambiaría por ellos, descubriendo con el tiempo que los que habitaban en los edificios de enfrente miraban con el mismo deseo hacía dónde él habitaba.
Las mimas miradas, el mismo dolor, aunque las vidas sean totalmente diferentes....

Para ser árbol hay que hechar raíces y habitar en uno mismo, deseando conocerse en las profundidades y en las superficies, conocéte a ti misma y conocerás en universo que todo él está representado en nuestro interior, abraza tu vida, y se consciente de ella, en cada paso, en cada día, en cada noche, en cada amanecer, en cada sonrisa..

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